Sunday, March 01, 2009


El Argentino y el Ché

Ví hace poco El Argentino y el Ché, las dos partes de este perfil cinematográfico sobre dos momentos decisivos en la vista de Guevara. Me gustó. La película ofrece una imagen verosímil del personaje, y la representación de su campaña final en Bolivia permiten cuestionar la leyenda y el mito del Ché. Acoplo una nota en Clarín de hace algun tiempo, en la que muestran unas recientemente halladas fotos de Guevara, poco antes y poco después de ser asesinado (aquí).

Como se sabe, la imagen del Ché impactó y quedó como un ícono generacional. Su muerte casi coincide con la emergencia de las protestas estudiantiles en muchos lugares de América y Europa en 1968. En estos eventos su evocación empató con los sentimientos de rebeldía y con las consignas de contestación al sistema.

En Perú su muerte no dejó de despertar sentimientos de identificación con la causa revolucionaria. Casi toda la izquierda encontró un nuevo héroe o mártir en la figura de Guevara. Recuerdo haber visto, en los años 70s, un afiche enorme con la imagen de la foto de Korda en uno de los pabellones de San Marcos y la efigie a la entrada de letras, derruída en los 90s. Otro afiche de esos era uno de Mao, a quien ví asì por vez primera. Pasaba todos los días por la universidad de camino al colegio, y esos y otros inmensos afiches siempre me llamaron la atención.

Aunque los maoístas pronto tomaron distancia del naciente culto al Ché Guevara, no fue necesaria ni exclusivamente por cuestiones de ideología o de estrategia. Dentro de la izquierda peruana se desarrollaba una intensa pugna en el mercado de símbolos y términos de los revolucionario. El lugar privilegiado de esas pujas por objetos de representación eran las universidades. Y las universidades públicas estamparon sus íconos de la manera como alcancé a verlos de niño y hasta que llegué a los 20s.

Pasadas las aventuras trágicas del MIR y del ELN, prácticamente ninguna organización de la izquierda marxista pretenderá volver a los aprestos armados, salvo una, Vanguardia Revolucionaria, que en junio de 1968 había realizado su segundo congreso, imponiéndose en él la voluntad de preparar al partido para el hecho armado. Habían pasado pocos meses desde la muerte de Guevara y la estela de su proyecto guerrillero estimulaba con fuerza el deseo de continuar con esa extraordinaria empresa revolucionaria, otra manera de ir a la lucha armada que el sector de los maoístas despreciará, pero que una juventud distante de los partidos comunistas pro sovieticos y maoistas verá con entusiasmo y apremio.

No comments: